jueves, 2 de diciembre de 2010

13 - Noviembre - 2010 las Hoyuelas


Los Pisapraos en perfecta armonía con la naturaleza, ellas arriba en la cúspide de la pirámide sustentando el poder, dominantes, bellas, fuertes; nosotros, los varones domados, abajo, a sus pies, sumisos (iba a poner acojonados, pero en un blog no se pueden poner palabrotas), con la mirada perdida, ajenos a todo y siendo realista de nuestra condición.



Aparcamos los coches en el puente de Zapardiel de la Ribera e iniciamos el camino que nos conducirá hasta las Hoyuelas, lugar en el que varios de nosotros nunca habíamos estado y los que sí que lo conocíamos ya nos nos acordábamos.
Como podréis comprobar todo un panorama.



Yo no sé quien planifica estas marchas. Normalmente cuando vas a montaña suele haber hitos, trochas, caminos, caminos rurales, pistas forestales etc... Pues nada de todo eso es válido para algunos. Se inventan las rutas y la gente aparece por los lugares más insospechados.



Según vamos ascendiendo vamos dejando abajo a la niebla, por lo tanto el día se presenta fantástico.



Debido a las buenas temperaturas de días atrás, toda la nieve se ha quitado y ha anegado los caminos, con lo cual tenemos que hacer algunos equilibrios para no mojarnos.



Parada en un refugio a tomar algo de fruta antes de afrontar la subida hasta las Hoyuelas u Hoyas de Los Pastores.
En este refugio intentaremos celebrar esta año la Navidad los Pisapraos.



Al fondo ya tenemos nuestro destino final.



Ya estamos en el inicio de la Hoyuela Mayor y pronto empezarán la dificultades, pues hasta ahora el camino ha sido suave, pero a partir de este momento la inclinación será mayor.



Abajo dejamos las praderas y comienzan las pedreras así como el hielo en ciertas zonas, lo que complicará la marcha.



Ya estamos arriba y mientras esperamos que todo el mundo llegue, algunos ocupan el tiempo elucubrando como hacer "el bien". Como no hemos cruzado ningún río y alguien no ha podido tirar ninguna piedra, no ha tenido mejor idea que intentar acabar con el sofoco de los caminantes, introduciéndoles nieve por la espalda para que al fundirse con el calor del cuerpo produzca un resultado agradable y placentero.



Proseguimos la marcha; subimos otro escalón y ya nos encontramos en la puerta del circo de la Hoyuela.



Hablamos entre nosotros, y decidimos que tenemos que continuar un poco más arriba, para ver que podemos divisar desde un punto más alto.



Encontramos una canal a nuestra derecha y nos disponemos a conquistarla.



Iniciamos el ascenso.
Sudando por el esfuerzo de afrontar la empinada cuesta, pero llenos de esperanza de encontrar algo nuevo, algo sin explorar, con la mirada fija en el suelo los Pisapraos esperan conquistar el Mundo.



Colón señalando hacia el nuevo mundo.
Nos encaramamos a la piedra más alta y desde este punto intentamos divisar, comprender y averiguar a dondé conducen los distintos caminos que vemos, así que toca estar atentos a las explicaciones porque seguro que otro día toca examen.



Descendemos, pero alguno todavía se queda con las ganas de subir y abrir nuevas vías de comunicación.



Dejamos atrás la Hoyuela Mayor y nos dirigimos, por medio de un poblado piornal, hacia la Hoyuela Menor.



Como no existe ningún tipo de camino, mandamos de avanzadilla a uno de nuestros "mejores exploradores" con la intención de que nos fuera dirigiendo en la marcha.
Nosotros esperábamos que fuera UN POCO por delante de nosotros, que nos fuera guiando, pero nada de eso, decidió coger velocidad y dejarnos a los demás del grupo a nuestra suerte. Tan cierto es que incluso cuando salimos del piornal y de la pedrera, el explorador había desaparecido y había tomado Las De Villadiego.



La Chicas del Grupo abandonadas a su propia suerte y el explorador perdido.



Continuamos la marcha, con la intención de buscar un lugar donde poder dar cuenta de unas ricas viandas.



"La figura de una montañera reflejada en el agua"

.

Hora de reponer fuerzas.

Nos disponemos a descender por un camino distinto al de la subida, pero con la intención de llegar al refugio en el cual habíamos parado por la mañana.


Por esta zona hay bastantes más arroyos que cruzar.



Cuidadín, que te vas al agua y ya sabes que la cámara siempre esta preparada.



Vamos dando por finalizada la marcha, con la satisfacción de haber conocido (para unos) y recordado (para otros) este rincón tan desconocido de Nuestra Sierra De Gredos.


NOS VEMOS EN LA PRÓXIMA MARCHA.


jueves, 11 de noviembre de 2010

07 - Noviembre - 2010 LA ESCUSA (1955 m.)


Los Pisapraos en la Escusa.
Esta marcha estaba organizada por el Grupo Mirlo de Montaña (Sotillo de la Adrada).
Saldremos de Casillas, desde la piscina de Las Manoteras (1012 m.), en dirección al Puerto de Casillas (1461 m.), a través de la pista que conduce al alto del Puerto, donde llegaremos una hora más tarde.
Una vez en el Puerto de Casillas, giraremos a nuestra izquierda para coger la cuerda que nos llevará hasta la Pizarra, para continuar hasta el Berrueco (1815 m.). Le bordearemos por su lado derecho, para coger la cuerda de nuevo y dirigirnos hacia la Escusa (1955 m.).
Iniciaremos la bajada en dirección, nuevamente, al Berrueco para descender por un piornal que nos conducirá hasta el Collado de las Vacas; desde aquí tomaremos un sendero a nuestra izquierda que finalmente nos llevará hacia el punto de partida.











Como no todo es andar y gracias a los compañeros de Sotillo, también pudimos disfrutar de unas estupendas patatas con níscalos y costillas para después degustar unas riquísimas morcillas de la tierra, todo ello regado con una buena sangría.



sábado, 6 de noviembre de 2010

01 - Noviembre - 2010 Laguna Grande


Bueno, por fin tenemos aquí la primera nevada de la temporada y los Pisapraos no podían faltar a esta cita con la nieve y con el espectáculo que eso conlleva.
A tal fin quedamos por la mañana pronto para intentar dar un paseo si el tiempo lo permitía.
En el sitio de costumbre nos personamos los arriba fotografiados, pues hubo algunos que viendo las condiciones climatológicas del día, decidieron (con bastante mal criterio) quedarse en la cama y eso que a los que faltaron les concedimos los típicos minutos de cortesía.
Pero a lo nuestro, ellos se lo perdieron.
Arriba, foto (para personas inteligentes y con imaginación) de los Pisapraos en los Barrerones con todos los picos de Gredos al fondo.



El grupo, una vez pasado el prao Pozas, camino de La Fuente de Los Cavadores.



La niebla se nos mete encima, pero puede más nuestro espíritu montañero que las condiciones adversas del día, y continuamos nuestra marcha con paso decidido.



Llegada a la Fuente de los Cavadores.



Alto de los Barrerones.


Bajando con dirección a la Peña del Rayo.



Sin Palabras.



No hacemos ninguna pausa, y seguimos nuestra marcha para llegar lo antes posible al refugio.



Llegada a la Laguna Grande.



El paso de la Laguna se hace un poco complicado y hay que hacer algunos equilibrios para no caer al agua.



Paso de la Garganta antes de llegar al Refugio.



Para comer, nos metemos en el refugio pues el frío es intenso y allí por lo menos estaremos resguardados.
Para los que faltaron y para darlos envidia, les diré que ese día tuvimos el típico café, más bombones y como era 1 de Noviembre pues algunos compañeros (es que están en todo) llevaron los consabidos buñuelos de cremaaaaa y de nataaaaaa.
A que se os ponen los dientes largos.



Siempre se ha dicho (no sé si lo dijo mi madre o el refranero popular), que el buen reportero tiene que tener su cámara a punto para poder captar el momento, en este caso sería el momento de caernos alguno a la garganta y refrescarnos un poco, pero nada más lejos de la realidad.
Lo único que se pretende es reflejar en todo momento, las dificultades y la vicisitudes de las marchas que hacemos para una vez pasado el instante, poder recordarlo.
Pero también he de apostillar que si alguno metemos el pie en el agua (TE ACUERDAS LUIS EN NAVAMEDIANA UNA NAVIDAD) pues nos echamos unas risas y luego se tienden los calcetines y los pantalones para que se sequen.



Con el estomago lleno, por los bocatas y los buñuelos, iniciamos el camino de vuelta sin que las condiciones del tiempo hubieran mejorado, aunque en todo momento albergamos la esperanza de que abriese un poco el día.



Midiendo la cantidad de nieve que había caído.



La marcha va llegando a su final, y lo único que recordamos es que ya hemos tomado contacto con la nieve y el buen día de montaña que hemos pasado.